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Soberanía Alimentaria

Delta Viu lanza la campaña"Campesinado para el futuro"

Delta Viu lanza la campaña
Durante el mes de marzo y hasta el 17 de abril de 2013, la Plataforma por la Recuperación de los Espacios Agrarios y Naturales del Delta del Llobregat "Delta Vivo", lleva a cabo una campaña para coordinar las peticiones de acceso a los terrenos agrícolas del Delta del Llobregat que actualmente están en desuso.
Nos dirigimos a aquellas personas que quieran iniciar un proyecto de producción agrícola oa aquellas que ya la están llevando a cabo y están sufriendo la precariedad del acceso a la tierra. Al mismo tiempo también queremos ponernos en contacto con todas aquellas personas y entidades que quieran apoyar de alguna manera a este tipo de iniciativas.
CÓMO IMPLICAR-TE
Si estás buscando tierras para iniciar un proyecto de producción agrícola o ganadera o si quieres ofrecer tu apoyo a estas iniciativas, puedes participar en la campaña "Campesinado para el futuro" dirigiéndote a nuestra web, donde encontrarás un pequeño formulario para rellenar si apoyar la campaña, y donde podrás imprimir un modelo de carta dirigida al Consorcio del Parque Agrario del Baix Llobregat para reclamar el acceso a tierras del Delta del Llobregat que estén en desuso.
PASAMOS A LA ACCIÓN
La campaña consistirá en recoger las cartas firmadas y entregarlas colectivamente el 17 de abril, Día de la Lucha Campesina, para presionar el Parque Agrario y las instituciones de la comarca para que establezcan mecanismos efectivos de acceso a la tierra y evitar así que haya tierras abandonadas. Pero nuestro objetivo va más allá: queremos que la campaña sea un inicio de esta lucha, que complementaremos con la creación de un inventario de tierras en desuso, la formación de futuros agricultores / as y la demanda de mayor protección urbanística del Parque agrario o su ampliación.
Haremos llegar todas las informaciones y convocatorias a las personas interesadas.
POR QUÉ DELTA VIVO HA INICIADO ESTA CAMPAÑA?
A lo largo de la lucha iniciada hace un año contra Eurovegas y para defender el Delta del Llobregat, hemos visto como las élites les interesa que los campesinos del Bajo Llobregat esté debilitada y aislada de la sociedad: los especuladores siempre han visto los campos como una reserva de suelo, no les importa el origen de los alimentos, la sostenibilidad, la cultura agraria, la economía local ni la salud de los productores / as y de los consumidores / as.
Al mismo tiempo, sin embargo, hemos podido constatar que la ciudadanía sí se ha implicado para reivindicar tanto la agricultura como los espacios naturales de nuestras ciudades, pueblos y comarcas, hemos visto cómo defendían y apoyaban a nuestros agricultores, y esto no está pasando sólo en el Baix Llobregat y Barcelona, ​​está pasando por todo el continente y del mundo.
Hemos comprobado que, aunque el número de campesinos y campesinas se ha reducido de manera dramática, la actividad agraria es viable económicamente, incluso en tiempos de crisis. Lo demuestran nuestros agricultores que están en una constante evolución y también los que se están incorporando y que con pocos ahorros y mucho trabajo están iniciando proyectos que les permiten ganarse la vida con una actividad tan importante como es la producción de alimentos . El trabajo de investigación de la calidad y de producciones más sostenibles, se está ampliando con el crecimiento de la agricultura ecológica y con experiencias de relaciones más justas, cercanas y autónomas entre productores y consumidores.
Ante la situación de muchos terrenos del Delta del Llobregat, que se encuentran en desuso y amenazados por la especulación y las infraestructuras, hemos visto en la multitud de actos en que hemos participado ya través de la red, que mucha gente se ha interesado por la manera de acceder a esta tierra, poder iniciar proyectos de producción y contribuir así a la economía local ya la preservación de los espacios agrarios. Pero no es nada fácil, y las instituciones como el Parque Agrario del Baix Llobregat no han desarrollado mecanismos que puedan asegurar la continuidad de la agricultura en la comarca y garantizar el acceso a la tierra para quienes la quieren trabajar. También hemos detectado que hay agricultores que están sufriendo un difícil acceso a la tierra e influido por la especulación.
Es por ello que desde la Plataforma por la Recuperación de los Espacios Agrarios y Naturales del Delta del Llobregat "Delta Vivo" (antes "Paremos Eurovegas, Defendemos el Delta del Llobregat") queremos iniciar acciones para recuperar el espacio agrario para la sociedad, defendiendo la agricultura, trabajando para promover la incorporación de nuevos agricultores, luchando por un acceso a la tierra digna y contra la especulación y el abandono de tierras.
Durante el mes de marzo y hasta el 17 de abril de 2013, la Plataforma por la Recuperación de los Espacios Agrarios y Naturales del Delta del Llobregat "Delta Vivo", lleva a cabo una campaña para coordinar las peticiones de acceso a los terrenos agrícolas del Delta del Llobregat que actualmente están en desuso.

Nos dirigimos a aquellas personas que quieran iniciar un proyecto de producción agrícola o a aquellas que ya la están llevando a cabo y están sufriendo la precariedad del acceso a la tierra. Al mismo tiempo también queremos ponernos en contacto con todas aquellas personas y entidades que quieran apoyar de alguna manera a este tipo de iniciativas.
 
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Monsanto litiga contra un pequeño agricultor que replantó sus semillas

La multinacional Monsanto tiene un litigio con Vernon Hugh Bowman, un pequeño agricultor de Indiana, por saltarse las patentes sobre sus semillas de soja. Lo llamativo del caso es cómo ha violado Bowman la patente: se ha limitado a guardar parte de la cosecha obtenida después de una primera cosecha de semillas transgénicas resistentes a un plaguicida, y la volvió a plantar. Lleva así nueve años, por lo que se está beneficiando de los mayores rendimientos de la planta diseñada por Monsanto sin pagarle los derechos correspondientes. El juicio está en el Tribunal Supremo.

El caso ha merecido que Nature lo recoja en su edición digital de hoy. Otros medios, como The New York Times también se han hecho eco. Precisamente en declaraciones a ese diario, Bowman ha dicho que con sus 300 acres (121,4 hectáreas) dedicadas a la soja, el maíz y el trigo, “no merece” ni llamarse un agricultor.

“El demandado en este caso (Bowman) obtuvo la soja modificada de un proveedor local, y durante nueve años la reprodujo violando la patente”, afirma la compañía —con la que este periódico ha intentado ponerse en contacto— en un comunicado. En EE UU los agricultores firman un contrato al comprar las semillas en el que se comprometen a no replantar la producción. Esta salvaguarda para sus intereses la introdujo Monsanto después de abandonar en 1999 la tecnología denominadaTerminator, que hacía que las semillas producidas (el grano en el caso de los cereales) fueran estériles.

“El sistema de patentes de EE UU ha desempeñado un papel crucial para incentivar la innovación y estimular el avance de muchas de las industrias vitales para nuestro país”, ha dicho en ese comunicado Daniel Snively, vicepresidente ejecutivo de Monsanto. “En este caso, el sistema ha permitido el descubrimiento y la expansión de una ciencia novedosa que ha revolucionado la agricultura, permitiendo a los agricultores producir más comida a la vez que ahorraban en recursos naturales”. “Lo que está en juego son algunas de las más innovadoras investigaciones del planeta, no solo en agricultura, sino también en estudios que van desde las medicinas a las ciencias medioambientales que se basan en un sistema de patentes para hacer su inversión en I+D viable económicamente”.

Lo que en el fondo está en juego es qué pasa con sistemas que pueden replicarse solos. Las semillas son un caso peculiar porque nadie piensa en ellas como algo artificial, pero este tipo de protección se utiliza en otras tecnologías, desde cultivos celulares para producir medicamentos o programas de software que pueden replicarse fácilmente. Por eso,The New York Times recoge que no solo el Departamento de Justicia ha emitido una nota apoyando a Monsanto, sino que grupos como BSA The Software Alliance, que representa a empresas como Apple y Microsoft, han dicho en un comunicado que un fallo contra Monsanto “podría facilitar la piratería de software a gran escala”. Ya que los programas son fácilmente replicables. También ha advertido que, por el contrario, una decisión muy rígida en el sentido contrario podría facilitar la abundancia de litigios por menudencias en la defensa de las patentes.

En cambio, grupos como el Center for Food Safety (Centro para la Seguridad Alimentaria) y Save Our Seeds (Salvemos Nuestras Semillas) han afirmado que el juicio pone de manifiesto el papel predominante de Monsanto y otras compañías biotecnológicas en el sector, que han llevado a un aumento de los precios. Según la primera de estas organizaciones, la multinacional ha emprendido más de 140 procesos por infringimiento de patentes que han involucrado a 410 granjeros y 56 explotaciones agrícolas, que le han reportado más de 23,67 millones de dólares (17,73 millones de euros).

El conflicto entre Bowman y la compañía es, por tanto, uno más, pero la compañía cree que debe mantenerlo para proteger sus intereses. El hombre afirma que en verdad él ha comprado todos los años semillas a Monsanto, y que solo replantó una pequeña parte para obtener una segunda cosecha. Como esta suele tener mucho menor rendimiento, no quiso pagar las semillas. La compañía le ha pedido más de 80.000 dólares (60.000 euros). “Estoy dispuesto a que me avasallen, pero no a que me arruinen”, ha dicho Bowman.

Fuentes de la compañía en España, después de insistir en que el caso se ha dado en EE UU, han remitido las siguientes explicaciones: "Seguimos confiando en nuestra posición legal, y pediremos al Tribunal Supremo que confirme la decisión del Circuito Federal, que reafirmó importantes derechos de propiedad intelectual con importancia para la industria de la biotecnología agrícola.  Monsanto invierte más de 4 millones de dólares diarios en investigación y desarrollo para beneficiar a agricultores y consumidores. Sin la protección de las patentes, esto no sería posible.  La vasta mayoría de los agricultores entienden y aprecian nuestras investigaciones y están dispuestos a pagar por nuestras invenciones y el valor que proveen. Ellos no piensan que sea justo que algunos agricultores no paguen.Un pequeño porcentaje de agricultores no honra este acuerdo. Monsanto es consciente, a través de nuestras propias acciones o de terceras partes, de que hay individuos sospechosos de violar nuestras patentes y acuerdos. Donde encontramos violaciones de patentes, somos capaces de alcanzar acuerdos sin necesidad de ir a juicio. En muchos casos, estos agricultores continúan siendo clientes. Algunas veces, ambas partes deciden que sea la corte quien decida sobre el asunto. Esta circunstancia es relativamente poco habitual, y hasta la fecha, solo nueve casos han pasado por un juicio completo. En cada una de estas instancias, el jurado decidió a nuestro favor".

Por último, destaca que "sin importar si el acuerdo se soluciona de manera inmediata, o a través de la vía legal, lo recaudado es donado a la comunidad, incluyendo becas para apoyar a la juventud".

Ecuador: Los trangénicos en la consulta del SENACYT

Elizabeth Bravo

IEETM

El 1 de septiembre de 2012 el presidente del Ecuador pidió que se abra un debate sobre el tema de los transgénicos especialmente en referencia a la disposición constitucional a través de la cual se declara al país libre de cultivos y semillas transgénicas, y no descartó la posibilidad de “enmendar la Constitución” si después de un debate nacional se llega a una conclusión científica sobre ello[1].

La respuesta del SENACYT fue convocar a un grupo de científicos “duros” para debatir el tema de los transgénicos, con un público formado en la mayoría de casos por estudiantes de biotecnología o ciencias de la vida. Muchos de los ponentes se manifestaron la necesidad de que se haga investigación en transgénicos en el país, usando argumentos como que nos vamos a queda por afuera del tren del progreso; que los principales journal científicos sólo publican artículo que incluyan herramientas procedentes de la biología molecular o sobre la necesidad de tener una ciencia “autónoma”.

A partir de estos argumentos y esta forma de consulta surgen varias preguntas como las siguientes: ¿Quién determina lo que es el progreso? ¿Quién determina el tipo de tecnología que necesita una sociedad? ¿Nos hará autónomos un tipo de investigación científica que depende totalmente de insumos y técnicas patentadas e importadas del exterior?

En el Ecuador, país plurinacional y megadiverso, hay un gran campo de trabajo para los investigadores, donde se puede realizar una ciencia innovadora, nacida del Ecuador y basada en nuestra gran biodiversidad, que sin necesidad de instrumentalizarla en beneficio de la industria, pueda ser un medio para la consecución del Sumak Kawsay de la población. ¿Por qué no pensar por ejemplo, en obtener nuevas medicinas a partir de la flora ecuatoriana? No para la exportación o para obtener patentes (que es una forma de privatización de nuestra biodiversidad, y que está prohibida de manera explícita en nuestra constitución[2]), sino para resolver los problemas de salud que aquejan a nuestro país. Si de esa investigación sale una publicación científica, en buena hora, pero esta no puede ser la principal motivación.

A eso hay que añadir que la obtención de nuevos medicamentos (aun cuando estos sean desarrollados con tecnología de punta) no es la única inversión en salud que necesita el país. La construcción de ambientes saludables, el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de la población, por mencionar solo algunos aspectos, son prioridades y necesidades que aun no ha sido resueltas y que por su puesto no son resueltas con tecnología trasngénica.

Esto nos lleva a preguntar, quién determina la agenda de investigación de las universidades a nivel global.

La universidad es cada vez más dependiente de la inversión privada, pues la retirada del Estado ha facilitado el ingreso de la industria. Ahora, mucha de la investigación de punta ya no es publicada, pues está protegida por secretos comerciales e información confidencial; y lo que es más grave, puede llegarse a cambiar resultados científicos a pedido de los auspiciantes. Veamos lo que al respecto dice la científica británica Mae Wan Ho, 2000).

El Instituto de Profesionales y Gerentes en Especialidades (del Reino Unido) realizó una encuesta de científicos que trabajan en el gobierno o en los laboratorios recién privatizadas a principios de este año. A un tercio de los encuestados se les había pedido cambiar los resultados de sus investigaciones para satisfacer la preferencia del cliente, mientras que el 10% estaban presionados para duplicar sus resultados para ayudar a que se firmen contratos de seguros. En unas pocas universidades líderes en investigación de Gran Bretaña, la dependencia de la financiación privada es aguda, a menudo asciende al 80-90% del presupuesto total de investigación. Los cuatro sindicatos que representan a los científicos y personal técnico han puesto en marcha una carta, donde piden que en las investigaciones se debe garantizar "la revisión por pares, publicación abierta y autonomía en una proporción significativa en el uso de los recursos". La comercialización rompe los tres principios. 

Es cada vez más difícil hablar de una ciencia independiente.

Sobre la metodología de consulta surgen también algunas preguntas como las siguientes: ¿Son sólo los biólogos moleculares los que tienen algo que decir sobre el tema de los organismos genéticamente modificados?, siendo una tecnología que afecta a toda la sociedad ¿qué nos pueden decir los productores? ¿los consumidores? ¿los movimientos ecologistas? ¿la sociedad en general?

De acuerdo a Wynne (2007), a pesar de que existen distintos procesos de involucramiento del público en las decisiones sobre ciencia y tecnología, lo que sucede en la realidad es que las consultas involucran sólo a expertos, y se tratan temas que pueden ser comprendidos sólo por ellos, a pesar de que las decisiones que se tomen afecten a toda la sociedad.

El critica por ejemplo la reunión realizada en la Sociedad Real de Londres donde se hizo una consulta sobre la agricultura biotecnológica en Europa. Al proceso se invitó a varias organizaciones no gubernamentales y ciudadanos que se oponían a los transgénicos, a quienes se les permitió sólo hacer preguntas a un grupo de científicos seleccionados; pero se les prohibió desafiarlos en el campo político sobre los posibles beneficios de los cultivos transgénicos, porque ellos no eran científicos (Wynne (2007: 103). Los científicos que participan en estos procesos manejan áreas del conocimiento tan restringido, que no están en capacidad de ver de manera más integral los impactos que los cultivos transgénicos pueden tener en la agricultura campesina, en los consumidores pobres, en la salud de las personas más vulnerables, e inclusive en la agrobiodiversidad.

Es importante preguntarse si deben ser los propios científicos ser los llamados a escrudiñar la ciencia. Es como si el dueño de una empresa es quien hace la evaluación de los riesgos de una obra que él quiere desarrollar. Ellos son juez y parte.

Sobre este tema, Funtowicz y Ravetz hacen reflexiones muy pertinentes sobre cómo ha de evaluarse la ciencia y la tecnología que entraña peligros para la sociedad, y desarrollan el concepto de  la ciencia posnormal, que consiste en una metodología de evaluación de la ciencia que se aplica cuando…

los factores son inciertos, hay valores en disputa, los riesgos son altos y las decisiones urgentes (Funtowicz y Ravetz, 2000).

Grandes temas como el cambio climático y el desarrollo y adopción de nuevas tecnologías (como la ingeniería genética, la nanotecnología y otras), deben ser evaluados por  una “comunidad extendida de pares” compuesta por todos los actores afectados.  Ellos añaden que… los expertos (en tanto una clase que incluye a sus propios administradores) están asociados con las causas de los desastres y no siempre son exitosos en sus intentos por mejorar o paliar los efectos no esperados o no deseados de los acontecimientos. Las técnicas aplicadas en estos casos, heredadas de las experiencias exitosas del método científico inspirado en el laboratorio, son inadecuados en diversos grados. Aquellos expertos que los usan acríticamente y luego los defienden públicamente como "científicos" corren el peligro de debilitar la credibilidad y legitimidad de la ciencia. Estos nuevos "experimentos" proporcionan pruebas en favor de la tesis de que la ciencia de laboratorio tradicional debe evolucionar en respuesta a los desafíos que plantean los riesgos que están acaeciendo en una escala global. La metodología científica para abarcar estos nuevos problemas no puede ser la misma que ayudó a crearlos (Funtowicz y Ravetz, 2000).

De esta manera, se propone como la metodologías para la toma de decisiones sobre ciencia y tecnología la evaluación de riesgos, la misma que teóricamente debe basarse en información científica, y quienes la aplica utilizan los mismos criterios científicos con los que la tecnología o producto final a ser evaluado fue creado o desarrollado[3].

De acuerdo a Funtowicz y Ravetz (2000) se da primacía a la ciencia el rol conductor de la sociedad, y se supone que el experto científico es el componente crucial en la toma de decisiones, tanto en lo que concierne a la naturaleza como a la sociedad.

En el debate sobre los organismos genéticamente modificadas que se está dando en el Ecuador, ese rol se lo encarga al biólogo molecular, ignorando las necesidades de los pequeños y medianos productores, la opinión de los grupos de consumidores, los riesgos que pueden entrañar los transgénicos los pobladores que viven en las zonas de influencia de los cultivos, etc.[4]

¿QUIÉN ES EL DUEÑO DE LA VERDAD?

Para analizar esta pregunta, tomaré prestada una ilustración hecha por Esther Díaz (2010) al referirse a la película del directo japonés Akira Kurosowa llamada “Rashomon”, donde se presenta una imagen con un hombre muerto, su caballo ha desaparecido y su sombrero está en el suelo; hay una mujer violada. Ante un jurado invisible (que es el público), un humilde leñador dice que encontró al hombre sin vida, pero que no vio a la mujer, ni caballos ni armas. La viuda dice que no sabe cómo murió su marido y que un desconocido la ultrajó. Un espíritu del bosque dice que fue el violador pero no el asesino y el murto a través de un médium acusa a su esposa y al delincuente de su muerte. ¿Quién dice la verdad?  ¿Hay, en esta escena una sola verdad? 

La verdad depende de la perspectiva desde la que se analiza la realidad. Lo mismo sucede con la ciencia positiva.  Dependiendo del modelo experimental, de la prioridad que se de a una variable y no a otra  -aun cuando se siga una metodología estrictamente científica-, los resultados pueden variar ostensiblemente entre los que encuentra un investigador y otro. Y aun cuando estos resultados sean similares, la interpretación de los datos también dependen de la perspectiva del investigador.

Este en un problema aun mayor cuando se trata de resolver problemas provocados por la tecnociencia, la que generan mucha incertidumbre, porque se crean vacíos de información que puede entrañar peligros para la salud humana o el ambiente, pero que no son abordados correctamente porque prima la urgencia de que el producto salga al mercado.

En muchos casos, los vacíos son llenados a través de modelos matemáticos o simulaciones en los laboratorios. Sin embargo, estos modelos de incertidumbre son imprecisos y casi nunca se aplican a las condiciones de la vida real. Hay también un abuso de las estadísticas. Algunos científicos dicen que han probado que algo es seguro cuando en realidad lo que han hecho es probar que algo no es inseguro (al menos bajo el diseño experimental usado). Es la forma matemática de demostrar que la ausencia de evidencias de riesgos, es lo mismo que la evidencia de la ausencia de riesgos.

Por ejemplo, si estamos evaluando dos variedades de un maíz y aun cuando ambas son sembradas en dos campos y tenemos distintos resultados estadísticos, porque posiblemente no se estudió detenidamente el tipo de suelo de cada uno de los suelos, los microorganismos presentes, las fluctuaciones climáticas; la percepción cultural que las comunidades locales tienen de cada una de las variedades y el valor nutricional de cada una. Si se toma una decisión sólo con base a datos estadísticos que analizan únicamente el rendimiento de los cultivos, podemos llegar a conclusiones equivocadas.

LAS VOCES DE RASHOMON: LOS DICURSOS EN EL DEBATE DE LOS TRANSGÉNICOS EN EL ECUADOR

En la serie de debates que tuvieron lugar en los meses de octubre – noviembre, donde participaron investigadores de varias universidades del país, más los llamados “Prometeos” científicos extranjeros o expatriados, invitados por el gobierno de Ecuador para que trabajen aquí un año, y algunos científicos invitados de otros países; se pudo notar una gran diversidad de versiones sobre los organismos transgénicos. Tan variados como las voces que Rashomon.

Quiero usar el ejemplo de dos científicos argentinos, ambos profesores de la Universidad de Buenos Aires, país donde los cultivos transgénicos ya cubren más de 23 millones de hectáreas.

Por un lado, el Dr. Moisés Burachik sostuvo que no existe ninguna prueba científica seria que demuestre que los cultivos transgénicos hayan producido impactos en la biodiversidad, cuestionó el principio de precaución[5] y dijo que es culpa de las organizaciones ecologistas el hecho de que sólo Monsanto tenga el monopolio de las semillas transgénicas, pues ellas han elevado tanto los estándares de seguridad, que ninguna pequeña empresa puede producir semillas GM que cumplan dichos estándares.

Por otro lado, el Dr. Andrés Carrasco[6] dijo que el núcleo de la célula es la organela celular más controlada y compleja de la naturaleza, con una edad de 2 mil millones de años. No se puede manipular el núcleo celular (que es lo que sucede cuando se hace un transgénico), sin esperar que no pase nada en la naturaleza, e hizo votos para que el Ecuador no emprenda el mismo camino de Argentina y su adopción masiva de cultivos transgénicos.

¿Cómo se puede tener dos perspectivas tan distintas en torno a una misma tecnología? Burachik fue miembro del Dirección de Biotecnología del Ministerio de Agricultura y de la CONABIA[7] y actual director de asunto Regulatorios de Bioceres[8]. Carrasco es un embriólogo e investigador del CONACET quien ha hechos estudios sobre los impactos del glifosato y otros herbicidas en la formación embrionaria de anfibios, con alarmantes resultados, y ha apoyado algunos procesos de lucha contra los impactos del glifosato en su país. Estas respuestas tan distintas responden a las historias de vida de cada uno de los investigadores, y a los intereses que representan.

Referencias

Días Esther. La construcción de una epistemología ampliada. Editorial Biblos. (Buenos Aires). 167 pp.

Funtowicz Silvio y Ravetz Jerome. 2001. La Ciencia Posnormal: Ciencia con la Gente. 109 pp. Icaria Editorial (Barcelona).

Funtowicz Silvio y Ravetz Jerry, 2000, Epistemología política: ciencia con la gente. Barcelona: Ediciones Antrazyt.

Ho, Mae Wan y Mathews Jonathan. 2001. Nuevos pensamientos políticos suprimen la ciencia disidente.  Institute of Science in Society No.  7/8b

Winne Bryan, 2007. Publica Participation in Science and Technology: Performing and Obscuring a Political-Conceptual Category Mistake. East Asia Science, Technology and Society: an International Jounal 1:99 – 110.


[2] Ver por ejemplo los artículos 322, 57.12 y 402.

[3] Sin embargo, las decisiones tomadas a través de la metodología de la evaluación de riesgos, incluye criterios políticos y económicos antes que científicos, y son de carácter subjetivo porque incluye muchas presunciones basadas en la percepción y valores del evaluador.

[4] Como ha sido reportado de manera en Argentina, donde los pobladores de zonas aledañas a los grandes monocultivos de soya están sufriendo enfermedades como el cáncer y leucemia en rangos varias veces superiores que las media nacional.

[5] Principio reconocido en nuestra constitución y el derecho ambiental internacional que sostiene que la falta de evidencias científicas conclusivas no debe ser una justificación para tomar medidas de protección de la salud humana y la naturaleza.

[6] El Dra. Andrés Carrasco participó en una foro organizado por el IAEN

[7] Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria

[8] Sociedad inversora focalizada en la creación, gerenciamiento y financiamiento de empresas y proyectos vinculados al desarrollo de tecnologías, productos y conocimientos en agro-biotecnología).

Protestas contra Monsanto y los transgénicos en Ecuador

Protestas contra Monsanto y los transgénicos en EcuadorLuego de que el Presidente Rafael Correa calificara de “error” la prohibición a las semillas y cultivos transgénicos, establecida en los Artículos 15 y 401 de la Constitución, numerosas organizaciones del campo y colectivos urbanos que trabajan por una agricultura campesina soberana y una alimentación sana, decidieron hacer público su rechazo a cualquier intento de introducir esta tecnología en el Ecuador. 

Este miércoles 26 de septiembre a partir de las 10h00 iniciará un plantón en Quito, en la avenida Patria y Amazonas, junto al Arco de la Circasiana. 
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Paraguay. Masacre en Morumbí

Paraguay. Masacre en Morumbí

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC/Vía Campesina Paraguay, que nuclea a las organizaciones: CONAMURI, MCNOC, MAP, MCP, ONAI y OLT, se dirige a la opinión pública, nacional e internacional, para expresar cuanto sigue:

Lamentamos los hechos ocurridos y desembocados en la masacre de campesinos y policías, en las tierras conocidas como Morumbí –tierras mal habidas, según informe de la Comisión de Verdad y Justicia, ubicadas en el distrito de Curuguaty–; hechos acaecidos en la mañana de hoy como resultado de un conflicto social de clase, consecuencia directa de un modelo de tenencia desigual de la tierra, así como de un modelo de producción del agronegocio y de una sociedad basada en la inequidad, como lo es el capitalismo salvaje.

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