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Por: José Álvarez Alonso
El río Marañón va camino de convertirse en el colector de desechos de la cordillera central de los Andes. Por si fueran pocas las amenazas que representan para este río las actividades mineras, de narcotráfico y petroleras que se desarrollan en territorio peruano (sin olvidar las veinte centrales hidroeléctricas del Proyecto Marañon), ahora se suma una nueva y gigantesca amenaza desde el otro lado de la frontera ecuatoriana: minería a gran escala.
El gobierno de Rafael Correa se había ganado el favor de los ambientalistas ecuatorianos al revocar hace cuatro años más del 80% de las concesiones mineras de este país, y declarado una moratoria hasta que se promulgase una legislación más favorable para el Estado. Ahora que la legislación existe, Ecuador se prepara para convertir la minería en la principal fuente de divisas del país, con el agravante de que ésta tendrá lugar principalmente en cabeceras de cuenca de ríos que drenan hacia territorio peruano.


