Estados Unidos no puede ser socio para el desarrollo de ningún país del mundo. Esta incapacidad proviene no solo del carácter imperialista y anti-democrático de sus relaciones económicas, políticas y militares con el resto del mundo, sino además porque se trata de una economía que funciona en base a un modelo de crecimiento que es incapaz de asegurar el bienestar de la mayoría de sus ciudadanos y ciudadanas. Artículo de Julia Evelyn Martínez (*)



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