Nicaragua es el país mejor preparado en Centro América y el cuarto mejor de América Latina, para enfrentar los desastres naturales, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo. El estudio, titulado "Indicadores de Riesgo de Desastres y Gestión de Riesgos", indica que Nicaragua tiene un nivel de 41 puntos en el "Índice de Gestión de Riesgos ante Desastres" (RMI, por sus siglas en inglés).
Nicaragua tiene el mejor sistema regional contra emergencias, dice el BID
Pese a que Nicaragua está entre los países más empobrecidos de todo el continente, su RMI es superior a Chile, México, Argentina y todos los países centroamericanos. De hecho, sólo Colombia, Barbados y Jamaica superan a Nicaragua, aunque todos aparecen por debajo de la línea que el BID considera como "satisfactoria", que son los 50 puntos en una escala de 100.Del estudio se concluye, dice el BID, que en Nicaragua la gestión del riesgo presenta un avance relativo importante y su desempeño es apreciable. (...) Al hacer la comparación de las tendencias de los indicadores se concluye que el sistema de indicadores presenta unos resultados, en general, consistentes o coherentes con la realidad del país".
En cuanto a exposición ante los riegos, Nicaragua y Honduras son los países más vulnerables de toda América Latina, con un índice de 52.
Este índice "mide la fragilidad y la exposición de la actividad humana y económica en las zonas expuestas a desastres y la capacidad social y humana para absorber los impactos de los desastres. Los tres indicadores compuestos que conforman este índice consideran factores como el crecimiento demográfico, la densidad de población, la pobreza y el desempleo, la degradación del suelo causada por la acción humana, el equilibrio de género, el gasto social y el seguro de la infraestructura y la vivienda".
En julio pasado, el BID presentó un "Informe de gestión ambiental y social" en este país, en el cual afirma que "Nicaragua resalta por la frecuencia y severidad de eventos climáticos. Es uno de los países con más vulnerabilidad frente a fenómenos naturales, especialmente los de origen geológico e hidrometeorológico. El alto Índice de Vulnerabilidad para Nicaragua se debe en parte a su posición geográfica, al nivel de desarrollo y al crecimiento demográfico. Un estudio realizado por el Banco Mundial en 2001 en los 153 municipios de Nicaragua, identificó a 110 como de alto riesgo a desastres. Durante los últimos 30 años, el país ha registrado pérdidas económicas por aproximadamente US$2.000 millones como consecuencias de desastres".
En cuanto a la capacidad para enfrentar y superar las pérdidas económicas por un desastre, el estudio del BID afirma que Nicaragua es el tercer país que menos capacidad tiene para resistir un tragedia similar al Mitch, por ejemplo.
El BID ha definido que "el Índice de Déficit por Desastre (DDI, según sus siglas en inglés) muestra las potenciales pérdidas económicas que los países pueden padecer y la capacidad financiera de sus gobiernos para enfrentar esos costos. Mide la capacidad del Estado para pagar a fin de recuperarse de las pérdidas económicas, en caso que un evento catastrófico", semejante al Huracán Mitch.
Nicaragua tiene un índice DDI de 3.14, sólo superada por Honduras, que tiene 7 y Barbados, con 3.15. "Un DDI superior a 1,0 indica pérdidas económicas que exceden la capacidad financiera del Estado (mientras mayor sea el DDI, mayor es la brecha financiera)", explica el estudio.
El BID presentará su informe ante la IX Reunión Consultiva del "Fondo Mundial para la Reducción de Desastres y la Recuperación", que se realizará la próxima semana.
Según el BID, "el sistema de indicadores, desarrollado por primera vez en 2005 con el apoyo del Fondo Fiduciario de Múltiples Donantes para la Prevención de Desastres y el Fondo Especial del Japón, detalla las pérdidas económicas potenciales que un grupo de 17 países de la región podría sufrir en caso de un desastre natural y evalúa la eficacia de sus gobiernos en la gestión de estos riesgos".
El informe define que "el riesgo de los desastres no sólo depende de la posibilidad que se presenten eventos o fenómenos naturales intensos, sino también de las condiciones de vulnerabilidad que favorecen o facilitan que se desencadenen desastres cuando se presentan dichos fenómenos. La vulnerabilidad está íntimamente ligada a los procesos sociales que se desarrollan en las áreas propensas y usualmente tiene que ver con la fragilidad, la susceptibilidad o la falta de resiliencia de la población ante amenazas de diferente índole".
El BID señala que América Latina perdió 34,327 millones de dólares entre 2000 y 2009, lo cual evidencia que "las políticas de gestión del riesgo siguen siendo insatisfactorias".
Nota de prensa del BID. 1 de octubre 2010
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó dos préstamos por un total de US$10 millones para reducir la vulnerabilidad de las comunidades rurales de Nicaragua afectadas con el cambio climático, a través de un programa para gestionar y conservar los recursos naturales y proteger las cuencas hidrográficas.
Nicaragua es notable entre los países centroamericanos por la frecuencia y severidad de los fenómenos meteorológicos. Según el Centro de Investigación de la Epidemiología de los Desastres, Nicaragua en 2009 se vio afectada por 25 desastres hidrometeorológicos, la tasa más alta en el istmo. En los últimos 30 años, estos desastres han dejado un promedio anual de 1.880 víctimas por cada 100.000 habitantes y han causado pérdidas económicas de unos US$2.000 millones.
La topografía montañosa del país, que abarca 21 cuencas hidrográficas, contribuye a su alta vulnerabilidad a este tipo de amenazas naturales. Esta vulnerabilidad se extiende por la conversión de tierras forestales en las cuencas altas para uso agrícola o ganadero. Esta situación, sumada a la falta de acceso de los productores a tecnologías productivas adecuadas para la agricultura en laderas, aumenta el riesgo de deslizamientos y erosión. Además, la deforestación contribuye a los cambios en el régimen de caudales de las cuencas afectadas, aumentando la probabilidad de inundaciones en zonas bajas.
Este programa financiado por el BID mejorará la gestión de riesgo, sobre todo en el ámbito municipal, en las áreas de identificación y reducción de riesgos y el fortalecimiento de la gobernabilidad. También ayudará a los productores agrícolas a adaptarse al cambio climático.
El programa se centrará en tres componentes principales:
* Apoyo a la adopción de sistemas de restauración ambiental;
* Construcción de infraestructura para reducir las pérdidas causadas por fenómenos climáticos; y
* Desarrollo de capacidades e instrumentos para la gestión de riesgo, mecanismos locales de compensación por servicios ambientales, y adaptación al cambio climático.
Estos objetivos están diseñados para mejorar los indicadores de gestión de riesgo a nivel municipal en siete municipios y aumentar el valor de la producción de unos 3.600 beneficiarios del programa.
El financiamiento del BID consiste en US$5 millones del capital ordinario con un plazo de 30 años, un período de gracia de seis años y a una tasa de interés FU-Fija, y US$5 millones del Fondo de Operaciones Especiales con un plazo de 40 años y un período de gracia de 40 años y una tasa de interés del 0,25 por ciento. El programa también recibirá financiamiento paralelo del Fondo Nórdico para el Desarrollo por un monto de €2,5 millones (cerca de US$3 millones). El aporte local de US$600.000 provendrá del gobierno nicaragüense.





