Ante la irreversible declinación de las fuentes tradicionales –es decir, alcanzado el peak oil o cénit del petróleo, que estancará la extracción en 68-69 mb/d hacia 2020-, la frontera petrolera continuará su avance hacia las aguas profundas y los confines del globo, y habrá un sólido crecimiento de la participación de condensados y petróleo no convencional. Si bien se cree que estas reservas son varias veces superiores a las de petróleo convencional, sus rendimientos energéticos son mucho menores, y su extracción sumamente contaminante y costosa. ¿Cómo puede entenderse que los riesgos ambientales de estas explotaciones sean minimizados al absurdo, o directamente marginados en todos los anuncios? Por Diego Pérez Roig


